FIGURAS QUE ENCUBREN RUNAS EN EL JAÉN VISIGODO

Cristo de la Pata de Oca, Puente la Reina: Cristo crucificado en un madero que adopta la forma de la runa Algiz

DOS LATERALES DE UN CAPITEL DE CASTELLAR DEL CONDADO (JAÉN)


Manuel Fernández Espinosa


Castellar, en la comarca del Condado (Jaén), tiene su más antigua iglesia en la que recibe el título de Nuestra Señora de la Encarnación. Ésta está edificada sobre los restos de una fortaleza visigoda y, pese al paso del tiempo, en su interior todavía podemos admirar unos capiteles que algunos denominan "proto-románicos", pero cuya factura es a todas luces visigoda (ver artículo "Algunas curiosidades en los monumentos de nuestra provincia. Vestigios visigodos en Castellar")

Ha sido poco tratado el asunto, pero algunos arqueólogos de prestigio reconocen que los godos (visigodos y ostrogodos) conservaron el secreto de las runas (el antiguo alfabeto mágico), como pone de manifiesto que en el hallazgo de tesoros godos en Rumanía y Ucrania, algunas piezas contengan inscripciones rúnicas. El criterio solvente de una investigadora como Véronique Schiltz ya establece que los motivos ornamentales que usaban los visigodos en sus armas, fíbulas, cuernos para beber, etcétera no eran fruto del capricho geométrico y figurativo, sino que reproducían runas y símbolos pre-cristianos, con finalidades mágicas: "Está cargada de un simbolismo muy rico y de todas las virtudes que la imagen, por una transferencia mágica, confería a su portador", dice la arqueóloga francesa. Esto que regía para los objetos de la vida diaria no podía dejar de tener su plasmación en los espacios sagrados como fueron los templos. La cristianización de los visigodos no pudo ser, de la noche a la mañana, una sustitución de la religión primitiva por la cristiana en version arriana, primeramente: elementos paganos fueron asumidos al menos en el arte figurativo.

Vamos a considerar dos laterales del capitel más primitivo que presenta relieves de interés. Prescindiremos de referirnos a su posición actual en el templo, pues ignoramos si guardan la posición original o son elementos traídos posteriormente de edificios más antiguos en los que ocuparían otro lugar. Sin embargo, vamos a fijarnos en las figuras que vemos esculpidas en relieve. En uno de los laterales del capitel que tratamos hallamos una figura que puede ser descrita asépticamente como una cruz de ocho brazos, cuyas extremidades, en cada uno de los ocho, se ramifica a su vez en tres cabos. Estamos ante una plasmación del "Aegishjalmur" (el Yelmo de Aegir, también llamado "Semblante del Terror", un antiquísimo símbolo escandinavo que ya aparece mencionado en las Eddas y en los autores latinos que tratan sobre las costumbres de los germanos (Tácito): este símbolo se lo pintaban o tatuaban los guerreros nórdicos entre los dos ojos, para rechazar maleficios y aterrorizar mágicamente a sus enemigos. El libro "Galdrabók" lo trae dibujado. Estamos ante lo que para la cultura germana era uno de los más poderosos "talismanes" para rechazar las fuerzas malignas, que esté en el capitel de una iglesia no puede significar otra cosa que un signo de protección para el sagrado del templo, repeliendo mágicamente a los demonios.

Relieve lateral del capitel castellariego, con el
"Aegishjalmur"

En otro lateral del capitel encontramos una rama de cinco hojas lanceoladas, con dos flores arriba de ocho pétalos. La rama de cinco hojas es una rama de fresno. El Fresno Yggdrasil era el árbol sagrado de la antigua religión de los pueblos germánicos. Del fresno dice el "Gylfaginning" (La alucinación de Gylfi) que "es el más alto de los árboles y es el mejor. Sus ramas cubren al mundo entero y se dilatan sobre el cielo. Tres raíces lo sostienen y son muy anchas. Una está entre los Aesir, otra entre los Gigantes de la Escarcha. En este lugar estaba antes el Gran Abismo. La tercera está sobre Niflheim y bajo esta raíz está Hvergelmir (la fuente de tal nombre) y Nithhöggr (el dragón que lo roe)". Se trata del árbol cósmico en el que están los nueve reinos de la realidad visible e invisible. En Yggdrasil, según la mitología escandinava, fue colgado el niño Odín. Y allí permaneció durante nueve días, con sus nueve noches, una por cada uno de los nueve reinos o mundos que forman el Yggdrasil. Tras los nueve días de tormento, Odín fue descolgado y entonces vio las runas y dijo: "Una palabra encuentra para mí la otra palabra, un acto encuentra el otro acto", adquiriendo el don de la ubicuidad, el de metamorfosearse en los animales que quisiera y el de aterrorizar a sus enemigos. Las runas no fueron inventadas por Odín, sino que se les revelaron como lo que son: las esencias eternas cifradas en caracteres que son a la vez jeroglíficos, pictogramas y letras. Las runas forman el alfabeto que no sólo tenía uso comunicativo, sino mágico, adivinatorio y transformador de la realidad, por eso su secreto (runa significa secreto) estaba reducido para la casta sacerdotal, pues existen runas "amargas" (de maleficio), "caritativas" (para rechazar lo maligno), victoriosas (para asegurar el triunfo) y "curativas" (para sanar). Existieron dos alfabetos rúnicos: el Antiguo FUThARK (de 24 runas) y, tras la cristianización de los pueblos germánicos, se redujo el número de runas y se alteró su orden, para dar el Nuevo FUThARK (de 16). Al principio fueron las runas (que se revelaron a Odín) y, al final, volverán las runas, pues tras el Ragnarok y la muerte de todos los dioses (incluido Odín), la humanidad volverá a reproducirse y repoblar la tierra a partir de Lif y Lifthraser, el hombre y la mujer que escapan al cataclismo del mundo producido en la Ragnarok y habrá unas nuevas runas para la nueva humanidad.

Que nuestra rama del relieve del capitel sea de fresno no es casual, queda claro la importancia del Fresno Yggdrasil para los germanos, cuyas reminiscencias no podían ser ajenas para los visigodos que habían conservado el secreto saber simbólico, mágico y religioso de las runas. Que la rama tenga cinco hojas y no una más ni una menos tampoco es arbitrario. Las cinco hojas del fresno no pueden ser otra cosa que la cifra de Midgard (también llamado Mannaheim), esto es: el mundo humano, el hogar de los seres humanos, la realidad manifestada de nuestro mundo terreno. Pero si contemplamos la forma y disposición de esas cinco hojas también podríamos "ver" una doble runa Algiz. Esta runa está consagrada a Heimdal, hijo de Odín, que es el guardián de Asgard (la morada de los dioses) y que vigila sin desfallecer en el Bifrost (el puente del arcoiris) para dar la alarma con el cuerno Gjallarhorn, cuando las fuerzas de las tinieblas asalten el reino de los Ases. Heimdal será asesinado por Loki, el personaje embaucador y maligno de la mitología germánica. La runa Algiz es, por todo esto, un símbolo de protección también (como el más arriba referido "Aegishjalmur")



La rama de Fresno de cinco hojas, relieve lateral del capitel

Nos quedan dos relieves en su respectivo lateral. Los comentaremos otro día, cuando dispongamos de fotografías más óptimas.

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